Dicen en los ambientes académicos que vivimos la era de la PosVerdad, una especie de «mentime que me gusta» mas prolijo y menos vergonzante en razón que aparece inscrito en marcos de referencia que lo hacen no solo tolerable sino preferible a opciones que nos lleven a desafiar las verdades reveladas por el sentido común impuesto. Es la era del consumidor bobo, el que está de acuerdo de antemano con la veracidad de un bolazo publicitario, y como lo cree cierto compra el producto o se hace seguidor de la marca y le termina comprando todos lo que pone a la venta.
Es el tiempo histórico del que que razona en la siguiente clave: quiero ser parte de la selecta clientela de Ximen’s sports, exclusiva casa de ventas de calzado, y aunque allí me vendan una alpargata bigotuda que simula ser el famoso modelo The Russian Calf de los diseñadores New & Lingwood, le soy fiel a ellos y adquiero.
Adquirir es el verbo rector, llegué a tener algo, gané, soy un ganador, por lo tanto lo único que tiene que hacer uno para ser feliz es empezar por comprar el buzón (la mercancía o la marca o darle I like al político que se vende como un inodoro). Lo compramos por que deseamos secretamente «pertenecer» y si pertenecemos vamos a ser felices aunque muy bien no nos vaya.
A la posverdad la publicidad oficial le suma una carga emotiva. El aparato comunicacional publico y privado en manos del macrismo trata de meternos en la cabeza la positividad inteligente. Sin ir mas lejos estos últimos días habló frente al empresariado jujeño el hijo de aquel pensador admirable que fue don León Rozitchner, Alejandro, que se ha montado en la moda global de las charlas TED pero que arriba a la tacita de plata para ofrecernos una variante ramplona, sus sesiones de autoayuda para una dirigencia en crisis. Este Rozitchner que oficia de filosofo oficial del PRO vino a explicarles que es mejor alinearse automáticamente a los dictados del dueto Macri-Morales porque cualquier crítica los aleja de los favores del principe. «Iupi!!!, viva la vida!, que feliz que soy!, me está yendo bien aunque me vaya mal!!» van a repetir quienes fueron a escucharlo.
No estarán solos los optimistas empresarios jujeños en esto de derramar felicidad, Mauricio Macri te repite a cada rato que a los argentinos «nos está yendo bien» bajo su gestión. Morales refuerza ese pensamiento positivo cuando asegura que el proyecto que encabeza “recién empieza, vamos a gobernar años y años Jujuy, vamos a terminar cambiando la provincia”, a su vez se completa la operación con los discursos de los demás candidatos, por ejemplo cuando Gabriela Burgos dice “hemos demostrado que Jujuy no tiene techo, y que en paz y unidos se puede construir y crecer”, o el inefable Bernis agita sabanas que simulan ser fantasmas del pasado y, a la vez, intenta erigirse en Vox Populi Vox Dei afirmando campantemente que «la gente sabe que Tecnópolis llegó a Jujuy porque no está gobernando el partido de Guillermo Snopek, Milagro Sala y Eduardo Fellner”, pero resulta que la Revolución de la Alegría y las buenas ondas te puede llevar chicos a la muestra en un camión frigorífico.
El macrismo tiene mucho de eso, mucho humo, y nuestro Gobernador lo imita con lo que puede. Hasta ahora se vio favorecido por la fuerza de esos argumentos y relatos novedosos. El punto flojo para Morales es que se trabaja con un universo de personas que no por mucho tiempo van a dejarse influir por esa propaganda, son jujeños y no porteños que es para quienes fueron creadas esas campañas y para las dos Buenos Aires y para el centro rico del país el lugar para el que fueron pensadas. Esos destinatarios particulares tienden a decodificar la información que confirma la propias creencias, en este caso que pensando que nos va bien y creer a pie juntillas que nos va ir bien nos tiene que terminar yendo bien.
El sesgo de confirmación jujeño, esa proclividad a buscar e interpretar aquellos aspectos de la realidad que fortalezcan nuestros presupuestos, empieza a irse por la tangente y a separarse de la visión de los porteños, de esta suerte de guía de las operaciones de raciocinio con la que nos bombardean. Somos jujeños y aquí, las cosas no responden de la misma forma como suelen responder alrededor del Obelisco, al menos no por mucho tiempo.
Hay alguna coincidencia?. Si, la predica anti-tupaquera de Morales coincide con el aval presidencial a Patricia Bullrich, su ministra de Seguridad. En este punto el factor económico es determinante en el pensamiento de Macri, según el cual un país que no combate la parálisis a su circuito productivo que imponen las tomas de edificios publicos y privados, los cortes y piquetes, no garantiza las reglas de juego para la inversión, pero en Jujuy mantener como enemigo publico N° 1 a la señora Sala legitima al gobernador en las clases media para arriba y en buena parte de aquellos que dice la Tupac Amaru representar. Es posible que si se resiente la fortaleza del pacto Macri con la Ministro Bullrich por la obcecada defensa que hace la funcionaria de un reducido grupo de Gendarmes, es posible que ese distanciamiento tenga alguna correspondencia en la percepción de los sectores medios jujeños respecto del oficialismo provincial que carente de logros mayores monta su apuesta al maniqueísmo y la demonización, que lleva a darle importancia a un grupete que cada día y por si solo aumenta su divorcio con una opinión publica que rogaba la caída en desgracia de la horda tupaquera y ahora la festeja pero que entiende que han sido aislados por todo el arco político y poco tiene que ver ya con la principal oferta opositora.
Es posible, también, que con el tiempo los jujeños y las jujeñas entendamos este periodo de «buenas ondas» como una imposición cultural desde las afueras de nuestra sociedad local. Es posible que, mas temprano que tarde, nos demos cuenta que estos mensajes emitidos sin ambigüedad, sin complejidad y con una arrogante actitud de absoluta certeza no nos protegen como pensábamos y ahí las cosas van a empezar a ponerse ásperas, mas cuando confrontemos nuestra realidad con sus relatos.
Después de todo, todo es relato. Venimos de no y nos ametralla otro, No dudemos por un segundo y no dudo que al mactual lo va a superar otro relato, es que la humanidad siempre está construyendo modelos.
Necesitamos las grandes narraciones como necesitamos el agua y el aire, somos humanos. Ficcionamos para contar cosas, para explicar como vamos a realizar colectivamente nuestros sueños y a veces los construimos o lo que construimos se transforma en pesadilla, aunque esto no como propósito inicial sino como falla de lo anterior.
Michel Foucault supo entrever el fenomeno y contarlo como ningún otro: «Me parece que existe la posibilidad de convertir la ficción en verdad; de inducir efectos de verdad con un discurso de ficción. De tal suerte que el discurso“fabrique” algo que no existe todavía, es decir, “ficcione”. Se “ficciona” historia a partir de una realidad política que se hace verdadera, se “ficciona” una política que no existe todavía a partir de una realidad histórica».
El cambio que tanto se pregona vendrá mas rápido si firmamos cheques en blanco al macri-moralismo, eso es lo que se lee en nuestros medios escritos y lo que se escucha en radio y televisión. No está prohibido criticar pero no hace falta ser un genio para entender que el control social nos condenaría si vemos la mosca en la leche, o la gota de leche en la jarra de moscas.
Algunos periodistas bastante inclinados a defender al gobierno y atacar a la oposición, y entre este colectivo preferentemente al peronismo, dicen que el gobierno busca votos mostrando los logros de su gestión en cambio la oposición lo hace con ideología, a esta redacción no le parece que sea así.
El gobierno nacional a través del formidable aparato comunicacional publico y privado que montó parece haber jugado con sus armas en un terreno, el de la batalla por los significados, en el que el kirchnerismo solía moverse más cómodo, la estrategia del oficialismo es dar una vuelta de tuerca más a la polarización, mientras que la de la oposición (que es mucho mas que el kirchnerismo) es justamente mostrar que hay sectores sociales que están en una situación menos favorable de lo que estaban antes de asumir el actual Presidente y que, contrario a lo que es sostenido por la Casa Rosada de Buenos Aires, no tiene grandes logros de gestión. Es mas, no faltan quienes califican su gestión de regular para abajo.
Macri, como bien se dijo por ahí, parece un profeta que anticipa un porvenir venturoso, apelando más a la ilusión que a la evidencia y es esa falta de realidades la que lentamente hace que el ánimo esté mutando de la expectativa a la desilusión en buena parte de lo que constituyó su electorado del balotaje de 2015 y le da cuerpo, nutre, hoy a las ofertas de la oposición.
Necesaria aclaración: No es que nos propongamos que se haga política desde el escepticismo o el pesimismo, por el contrario una buena dosis de optimismo es necesaria en cualquier empresa y mas en las colectivas pero ha de ser sin perder contacto con la realidad que es lo que se nota en las casas de gobierno federal y provincial.
La meritocracia, ese relato macrista del mérito individual y el futuro, o intención de dar tiempo a cambios de fondo, vinieron con intenciones de quedarse pero chocan con la dura realidad y lo que es peor choca con las diferencias culturales porque no las recepta de la misma manera un millonario de Palermo que un pobre de la Cocha o Tilcara.
En la redacción convenimos que es probable que la fatiga social por la larga sucesión de gobiernos peronistas y los últimos años de fellnerismo sin mecanismos de selección de candidatos por el voto popular puede haber causado la performance negativa del partido creado por Perón, pero si a eso le sumamos el hastío por el acoso violento de la Tupac la ecuación nos cierra. Equivocado o no, es nuestro diagnóstico.
Haquim aprovechó la circunstancia para irse definitivamente y llevar consigo una parte del voto que supo acompañar al pejota, creyó que era dueño de esos votos, ahora las cosas se le complican. El peronismo del pejota va sin distraerse derechito a lograr la fidelización del voto identitario, ese es su objetivo y será difícil que la campaña que empieza saque a los pejotistas jujeños de ese carril. Este turno electoral le servirá de primer test match, y la sierra que cortaba el voto peronista empieza a desafilarse, Haquim ya no es lo que fue en 2015.
El malestar que alejó al peronismo de la gobernación y muchas intendencias parece irse diluyendo de a poco pero no por generación espontánea.
Morales recibió el ultimo mes dos malas noticias. La primera es que ganó Guillermo Snopek y la segunda mala noticia es que una docena de grandes dirigentes del pejota empezaron a sentar las bases de una paz interna duradera. Ni bien el soberano en democracia, el voto popular, sentó a un compañero para que sostenga las riendas del carro este empezó a caminar y los melones de a uno se fueron acomodando, dejando atrás recelos, legitimas aspiraciones -y también de las otras-, golpes bajos y vanidades.
Hay quienes dicen que la unidad alcanzada por el peronismo en nuestra provincia quedó limitada al espanto de la dirigencia que se vió fuera de la conducción del estado, que no no va a tener replica en las bases. Ese fue otro punto de discusión en nuestra redacción.
La pregunta que nos hacemos es si lo que vimos estos días es solo una coincidencia circunstancial de jerarcas. Buscamos elementos de análisis que puedan convencernos que las bases peronistas, en apariencia fragmentadas y dispersas, contestes al esfuerzo de sus dirigentes actúe en consecuencia encolumnándose detrás del escudo partidario y su lista oficial, a corto, mediano o largo plazo.
El viejo periodista peronista de la redacción nos contesta con otra pregunta: ¿alguna vez jugaron al solitario en la computadora?, asentimos y con su serenidad habitual continua, vieron que cuando la partida termina y resolvés el juego los naipes van solitos cada uno a ocupar el lugar que le corresponde en la baraja, así solía ocurrir con el peronismo y es lo que está volviendo. Definida la interna el dispositivo se activa, hay un orden por un tiempo y en ese tiempo la dirigencia debe acompañar el reclamo de unidad en la diversidad que se escucha en las bases, el que saca los pies de ese plato es un Judas, «un Haquim» dice ahora la militancia peronista. Por unos meses el peronista, la peronista corre presto en auxilio del vencedor y es ese espectáculo formidable el que estamos viviendo sin llegar a comprender todavía su importancia, es un principio de organización que habíamos olvidado».
La Revolución de la alegría parece reducirse solo a la felicidad del PRO y del Frente Jujeño Cambiemos, el peronismo tiene que erigirse en alternativa a esa impostura. El sistema político jujeño necesita de un oficialismo que quiera hacer las cosas bien y por eso mismo quedarse y de una oposición que quiera ser alternativa de poder, ansíe regresar cuanto antes al gobierno provincial y se prepare para ese regreso como supo enseñar John Cooke, aquel inolvidable vocero de Perón, «para volver tenemos que volver mejores, habiendo aprendido lo que hicimos bien y en lo que fallamos». El dato de esta semana es que el peronismo en su conjunto se puso de pie y comenzó a caminar rumbo al 22 de octubre.
La marcha de Guillermo Snopek y, mas importante aun, del peronismo recién se inicia, la de Morales en cambio parece haber llegado a su punto mas alto y es de esperar, mientras siga con la maquina de producir y vender humo, y no nos sorprenda con gestión genuina y de calidad, que empiece a declinar.
Todo está por verse y por demostrarse, que tiempos extraordinarios nos ha tocado en suerte vivir ¿no le parece?.
Disfrutemos lector, lectora, cada segundo. Hasta la próxima.
Excelente análisis de la realidad. Que suerte poder leer algo inteligente, ante tanto periodista funcional al régimen.
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