A partir del 23 de octubre Guillermo Snopek es lo nuevo.

“No son las perlas las que hacen el collar, es el hilo” (Gustave Flaubert.)

Estamos ya en octubre y comenzó el último tramo de la campaña, los números que el oficialismo exhibe han sido confeccionados a pedido de sus intereses y necesidades. No cabe duda que la decisión de desdoblar la oferta moralista en anti-peronistas y peronistas vergonzantes no fue feliz, final anunciado por este medio.

Son incontables los recursos públicos que moviliza el oficialismo tanto a nivel nacional como provincial para generar sensaciones de bienestar que se dan por tierra cada vez que el elector o la electora compra alimentos, ropa o tiene que pagar una factura de servicios. Esa practica demagoga, electoralista, va a tener consecuencias en los próximos meses.

Le pedimos al veterano periodista de la redacción que establezca una linea de tiempo a partir de la noche del 22 de octubre en que se conozca los resultados. El decano con paciencia nos ilustra, «todo octubre se va a hablar de la reelección de Macri y aquí de Morales, en noviembre vamos a estar todos puteando por la devaluación con la que estos van a pagar este festival a beneficio exclusivo de ellos y en diciembre vamos a estar hablando en voz baja primero y en voz alta después si Macri y Morales terminan sus mandatos, después de eso vienen las fiestas y las vacaciones que es un barajar y dar de nuevo en la política. El año que viene Guillermo Snopek y el peronismo se comen la cancha…».

Categórico nos habla de una victoria de Fiad pero una derrota de la estrategia oficialista, por cuanto no pudieron sacar el medio a Guillermo Snopek que va de Senador Nacional a Buenos Aires. Nuestro Gobernador tiene la orden de Casa Rosada de no dejar que eso ocurra y no puede cumplir, está en aprietos. No se va a entregar, va a intentar mejorar la performance de agosto pero las cartas están echadas, el peronismo cerró rápido e inteligentemente su interna, señal que le sobran reflejos y que no les gusta para nada estar fuera del poder. Ahora cierran filas y seguirán así hasta sentar un hombre propio en la gobernación.

Ese punto disparó esta mañana la discusión. ¿porque ahora denuncias penales a Snopek y a Jenefes y  no antes o después del proceso electoral en curso?.

Este medio había predicho que el oficialismo apuntaba a presentar a Snopek como parte de «lo viejo». Lo viejo es aquello que el moralismo (lo «nuevo» en la extraña caracterización que formula el radicalismo jujeño) venía a superar, pero teme a este Snopek porque ademas de ser su nombre una «marca» provincial tanto su personalidad como su historial no dejan hilachas como para prenderse de ellas y avejentarlo así nomas. Una de las formas era «pegarlo» a un «viejo» y a esa linea de flotación disparó sus primeras balas sucias el oficialismo en estas últimas horas.

Guillermo Jenefes actuó leal con el nuevo hombre fuerte del pejota y leal con su partido. Tiempo atrás declaraba: “me he retirado definitivamente de la política y debo ser uno de los pocos funcionarios del gobierno anterior que puede caminar tranquilamente por las calles”. La toma de distancia se leyó hacia el interior del peronismo como lo que era, un acto militante mas en la dilatada carrera de Jenefes, sabe que las posibilidades de supervivencia y éxito del peronismo dependen de una renovación de cuadros pero manteniéndose fiel a las ideas y sin renegar del pasado, haciéndose cargo de el, asumiendo sus ventajas y su lastre. Al igual que toda la guardia vieja descartaba que el moralismo iba a buscar mellar las posibilidades del candidato opositor ni bien las urnas lo proclamaran.

Con sus declaraciones y acciones Jenefes manifestaba su confianza en las nuevas generaciones dirigenciales peronistas, se corría a fin de darles paso, pero el oficialismo une mediáticamente a los dos hombres con sendas denuncias penales para embarrar la cancha y proyectar un cono de sombras, no sobre Jenefes, sino sobre el candidato opositor que les arruina los planes. 

En estas redacción pensamos que tales iniciativas no forman parte de una estrategia electoral, para la flagrante mediocridad que ha mostrado Morales y el moralismo se trata mas de una pequeña venganza, el deseo de mortificar a un votante que no lo favorece y lo rechaza, que de un paso pensado en recuperar votos y deslucir al contrincante.

En el orden nacional, hay fuertes rumores de la eclosión de un «grupo de los ocho» proveniente del radicalismo que no solo no está conforme con la alianza con PRO y con el sello de Lilita Carrió y quiere volver al cuadrante ideológico de la socialdemocracia aunque en la practica eso signifique llano y confrontación con el resto de su partido. Al que no recuerde que papel le cupo en la historia reciente de nuestro país  a ese grupo le refrescamos la memoria. En 1990 y en oposición a las políticas neoliberales que el riojano Carlos Saúl Menem implementó, los diputados nacionales peronistas Carlos Álvarez, Germán Abdala, Juan Pablo Cafiero, Darío Alessandro, Luís Brunati, Franco Caviglia, Moisés Fontenla y José Ramos, conforman el “Grupo de los ocho”, que un año despúes abandonarían definitivamente el Partido Justicialista para lanzarse a construir un frente opositor con posibilidades de ser alternativa a la hegemonía menemista que comenzaba a ser una realidad.

Estos radicales, es posible que haya un jujeño en sus filas, saben de sobra que el triunfo de Macri en 2015 cumplió un sueño largamente postergado de las derechas argentinas: que fue no renegar de la tradición liberal-conservadora para vencer en elecciones limpias a un candidato oficialista (y peronista). En ese sentido estos radicales -incómodos por su sesgo ideológico- tienen poco que ver con ese imaginario. No están errados, en 2015 CAMBIEMOS se presentó como una fuerza claramente No Peronista y para esta elección decidió crecer en todo el país -con sus excepciones- avanzando sobre el peronismo para cortar la dependencia con el radicalismo, inclinación que incomoda al radicalismo que no mezcla política con negocios, a los que la alianza con el macrismo no le sumó por supuesto beneficios pero si sacrificios. 

No escapa a esta redacción que para el turno electoral que concluye próximo 22 de octubre el PRO nacional se había propuesto avanzar en la conquista de una porción del voto peronista, sin perder su capacidad para aglutinar al electorado no peronista con su leitmotiv republicano que forma parte de la tradición liberal-conservadora y resulta fundamental para la identidad política en ciernes de PRO. Se puede decir que no fracasó ni triunfó en este designio, basta ver que los resultados de 2105 se repiten en todo el país,  y la composición del voto a cambiemos parece estática, algún altibajo no cambia demasiado el paisaje. Nuestra provincia es un botón de muestra. en el que comienza a notarse cierta fatiga del elector peronista a votar por fuera del pejota, acompañado de una reacción positiva en el seno del pejota: un recambio generacional en los cuadros de conducción y emprolijamiento de reglas de juego que fueron archivadas largo tiempo, actitud que contribuyó a adocenar al partido creado por Perón. 

A nivel nacional el desenlace final de las elecciones del 22 de octubre será un indicador importante con respecto al futuro de esta nueva derecha argentina, su capacidad para construir hegemonía y para contener a las fuerzas internas que la componen. El radicalismo jujeño padecerá los resultados de los comicios mientras que el peronismo habrá resuelto los principales problemas que le hubiese generado una puja desordenada por suceder a la guardia vieja luego de su debacle en 2015 y estará haciendo el bautismo de fuego del dispositivo remozado.

El peronismo es un partido de masas con cuadros que forma a los tumbos pero, al igual que Maradona y Messi, tienen lo que Salamanca non da, el talento para conducir procesos y a la maquina de guerra nomádica conformada por esa tumultuosa militancia barrial y sindical que supo atravesar circunstancias peores que la actual y superar adversarios mucho mas preparados que el moralismo.

Falta poco para el 22 de octubre y esta cuenta prevé una aproximación de Guillermo Snopek a Fiad. A partir de esa noche el dilema va a ser G. Morales o G. Snopek sin intermediaciones. Gerardo comenzará a ser lo «viejo» ya en la madrugada del dia siguiente y Guillermo lo nuevo y podrá hacer suyas las palabras del recordado Premio Nobel de Literatura Henri Bergson: “El futuro no es lo que va a venir, sino lo que nosotros vamos a hacer.”

Falta muy poco para saber si los pronósticos se plasman, a no desesperar.

Buen fin de semana

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