Gerardo Morales, el farsante.

“Hegel dice que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen dos veces. Pero se olvidó de agregar: la primera vez como tragedia y la segunda vez como farsa. Luis Bonaparte fue, así, la caricatura de su tío.”.
Karl Marx en»El 18 brumario de Luis Bonaparte»

El Gobierno jujeño parece no entender que algo se está gestando a partir de la Universidad y echa leña al fuego de una hoguera que le convendría, por sus consecuencias mediatas, ir apagando por mas que apropiarse del gobierno de la casa de altos estudios es un plato que le produce irresistible tentación.

La UCR jujeña tiene el hambre del casi medio siglo de estar fuera del poder. Comprensible, pero debería sopesar conveniencias, no sea que esté dando los argumentos que la sociedad necesita para convencerse a si misma que votar un radical (y para mas salteño) fue un grave error.

El mas que lamentable incidente en la UNJu pudo haber sido un desborde policial. Partimos de esa base para analizar el desarrollo de los acontecimientos. Vamos, metodológicamente, a descartar que todo lo actuado fuese a raíz de un hecho pensando, buscado, por la administración provincial en su mas alto rango. Pecamos, tal vez, de inocencia pero por tratarse de tema tan delicado preferimos poner freno a la proverbial suspicacia periodística, aunque haya elementos de sobra para sospechar que pudo tratarse de una maniobra planeada a niveles que superan a la oficialidad policial.

La razia policial en el predio de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Jujuy derivó primero en el silencio de radio, luego la condena y el pedido de disculpas, único momento en que primó la razón. Al acierto le siguieron las sanciones a policías que no fueron tantas ni tales. Mas tarde un hecho tan vergonzoso como  la irrupción: la necesidad de unir la gaffe a las lineas directrices de la campaña llevó al moralismo a denunciar un complot tupaquero/policial para derribar al gobierno provincial.

En los días posteriores la reacción en cadena provocó desaguisados de mayor y lamentable magnitud. Con vergüenza ajena observamos a un extraviado radicalismo lanzarse en embestida contra las autoridades de la UNJu en lo que constituyó el burdo intento por separar la conducción de la casa de Altos Estudios de gremios, docentes y alumnos.

Leímos primero la enérgica, y lógica, toma de posición de las autoridades universitarias exigiendo  respeto a la autonomía universitaria.

El oficialismo recogió el guante, pero siguiendo la linea que mostró a lo largo de toda la disputa lo hizo en el marco de la insensatez. Sin poder creer lo que leíamos, devoramos la solicitada del bloque parlamentario de la UCR en la que cuestionó desmedidamente la posición de las autoridades de la universidad. A la par se sucedían sistemáticas declaraciones de los diputados y funcionarios que acusaban al Rector de haber “roto las relaciones institucionales con el gobierno” y de pretender hacer de la universidad una “unidad básica” opositora.

Nos pareció que esperaban otra actitud, es como si después de la brutal intrusión policíaca se ilusionaron con que el claustro académico se iba a rendir a sus pies, afiliarse masivamente y militar en el partido de Alem e Yrigoyen a las ordenes de un nuevo caudillo nacional surgido de la tacita de plata, solo con pedir disculpas y hacer como que aplicaba correctivos a los uniformados que se excedieron. 

Por demás obvio era que la separata entre autoridades y resto de la universidad no iba a darse y no se dio. Por el contrario la reacción adversa, una mayor cohesión, fue el resultado.

La presencia de un ingrediente determinante en la composición social y el imaginario de la Universidad fue el elemento oculto que la fracción de radicales que comanda Morales no supo entrever.

-«Atacaron a la clase media jujeña, en su punto mas sensible. La Universidad es el sitio donde estos sectores van a  buscar el boleto de ida para la movilidad social ascendente» –nos advierte el sociólogo amigo de la casa. 

Morales no escapa al perfil dirigencial forjado por las luchas por el poder en las ultimas décadas. Lo que asistimos los y las jujeños y jujeñas es al intento (gramsciano) por construir una identidad a partir del conflicto (espontaneo o generado) con un «enemigo» -que se elige sobre la marcha o de antemano- y que se exacerba al extremo de llevarnos al dramático momento de la elección de una u otra vereda. La construcción identitaria bajo el sesgo violento de la lógica amigo-enemigo, el verdadero drama de los argentinos desde unitarios vs. federales en adelante. El origen mismo de nuestro subdesarrollo basado en la falta de cohesión es la obsesión de Gerardo Morales en la actualidad.

La cuestión es que el Gobernador y su troupe no saben llevar adelante estas puestas en escena, como quedó evidenciado estos últimos días. A partir del momento mismo del atropello policial al corazón palpitante de los anhelos de ascenso social de los sectores medios todo se desmadró. Acusaciones de corrupción, denuncia de acciones destituyentes, allanamientos que no fueron tales.  Se hizo carne en la sociedad la sospecha de que lo único que le interesa a Morales es reponer la vieja disputa Peronismo-antiPeronismo.

El moralismo, a la fecha la fracción que conduce la UCR jujeña, acaba de tocarle el trasero a la clase media, a su imaginario. El acto reflejo de la Universidad, la escalera al cielo de la clase media, es la defensa corporativa. Ademas, la reacción es en cadena y excede el ámbito académico. Transversalmente recorre toda la sociedad que empieza a sentir que están siendo atacados. 

Es muy probable que pocos sean los que se dan cuenta de la magnitud de lo que se está gestando. Los memoriosos recuerdan que el Mayo Francés tuvo origen estudiantil, sin embargo ello no fue obstáculo para que las protestas iniciadas por estudiantes fueran multiplicándose con manifestaciones obreras primero aisladas y después masivas y organizadas con el acople del movimiento obrero organizado y del Partido Comunista Francés.

Morales, con el atropello a la autonomía universitaria, recortó el perfil de su gobierno dentro del cuartel reaccionario, y acaba de dar el primer paso para una formación distinta a la que, tal vez, soñó. En lugar de fortalecer un polo antiperonista, con peronistas oficiales como la pandilla del vicegobernador que recuerda demasiado al  partido del Mariscal Petain, está logrando fortalecer a su contrincante político dándole vigor, argumentos y masa critica.

La tragedia que acompañó al parteaguas peronismo-antiperonismo, del que Morales pensó en sacar provecho renovando localmente su vigencia, se repite ahora pero, por los errores del Gobernador y por anacrónica, como farsa.

Lo que Morales no llega a ver es que enfrente de el está preparándose una in-subordinación fundante y el mismo es el factotum de tal movimiento.

Deja un comentario