Conjurada por el momento la tentación de convertir Jujuy en un feudo de Partido Único mediante la cooptación de la oposición (leer nuestro artículo «En democracia, la oposición»), el gobernador y su entorno parecen ensayar un nuevo intento por otro camino.
Eufórico Morales porque algún número frío le da la razón: el año que pasó el tesoro nacional giró a las provincias más de $ 18.000 millones de pesos. En esa cifra los beneficiados fueron Provincia de Buenos Aires, Jujuy y Neuquén. Claro que hay una trampita en estos números y es que ni bien iniciada la administración Macri, el 18 de enero de 2016, Mauricio Macri aumentó la coparticipación a la Capital Federal mediante un decreto presidencial que incrementó de 1,40% a 3,75% los recursos que recibe la Ciudad desde la Nación.
La noticia de esta semana es que el supremo interés jujeño en el reparto de dineros públicos no será lo que se prometió en campaña ni lo que se dice en la casa de Gobierno Provincial. El hecho bochornoso que esconde la administración Morales y el aparato comunicacional que montó es que su par bonaerense María Eugenia Vidal recibirá un giro extra de nada menos que $ 25.000 millones de la Nación, con ello el PRO asegura su tropa y refuerza las dos gestiones, además de la nacional, que le interesa sostener con brillo, la de Larreta en CABA y la de Vidal en PBA.
Algunos detalles hacen pensar que lentamente el Frente CAMBIEMOS se resquebraja y que los radicales no van a quedar bien parados ni son prioridad para las autoridades nacionales. El margen de maniobra de la UCR se acorta a cada minuto y a medida que el centenario partido pierde peso dentro del Frente CAMBIEMOS, o mejor aún, a medida que Macri logra independencia respecto de sus socios de 2015.
Vidal defiende ese giro extraordinario como puede, afirma que «la Provincia (de Buenos Aires) recibe la mitad de lo que aporta» y ratifica que no afectará los recursos de otras jurisdicciones: «Cuando damos el debate de coparticipación con los gobernadores, siempre se dice que Buenos Aires es rica. Pero la verdad es que recibe sólo la mitad de lo que aporta y tiene la mayor cantidad de pobres del país». No aclara Vidal como es que recibir mas de los 18mil millones que recibieron todos los gobernadores el año pasado no va a afectar a la ecuanimidad del reparto de los fondos nacionales hacia las provincias, Larreta en su momento tampoco lo explicó.
Morales tenía fe en que el frente CAMBIEMOS lo convertiría en estrella, confiaba en que iba a poder manejar la situación de ser “sapo de otro pozo” y que finalmente la UCR crecería en poder dentro de la coalición y sus hombres y mujeres ya dentro del gabinete nacional les tirarían cuanto salvavidas fuera necesario para sumar prestigio de “buen gestor” a su imagen de legislador y el Plan Belgrano en manos de su aliado interno, el tucumano José Cano, resolvería el problema de infraestructura y pondría a la economía provincial sobre los rieles del progreso. Eso no sucedió, el Plan Belgrano es un triste dibujo de lo proyectado, Macri cerró grifos, fue inflexible al momento de nombrar radicales (que para el PRO tienen triste fama de incompetentes) y para colmo abrió las puertas al peronismo para completar los lugares negados a Coalición Cívica de Carrió y el partido de Alem e Yrigoyen.
El problema que enfrenta el sueño de un Gerardo Morales líder regional de la UCR y de CAMBIEMOS es que pierde en la defensa de los intereses provinciales. Licuada esta cualidad dentro mismo del frente CAMBIEMOS que, para colmo de males de nuestro gobernador, va camino hacia una reconfiguración del estatuto societario.
A juzgar por los dichos del Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, la coalición que llevó a Macri y a Morales al poder llego a su punto culminante el día en que ambos juraron sus respectivos responsabilidades: «Cambiemos fue un esquema electoral con éxito, no seamos hipócritas. Ahora, hay mucha distancia en que se transforme en un cuerpo sólido como partido político».
La redacción de este medio discutió en que consiste esa distancia y llegó a la conclusión de que la futura coalición de gobierno que sostenga a Macri presidente dependerá de los resultados electorales y quienes ganen sus jurisdicciones van a ser naipes de la nueva baraja. “Barajar y dar de nuevo” reza el dicho popular, el resto –los que pierdan- quedan fuera de juego. “Morales líder regional de la UCR y de CAMBIEMOS” como sueño choca con la realidad política.
Para ser cabalmente un modernizador, un agente del cambio hacia mejores condiciones de vida no basta con celebrar con bombos y platillos la incorporación de 4 camionetas hidrantes y una autobomba, o que el gobernador se muestre mediáticamente activo el día de reyes frente a los desastres causados por el temporal. El de Morales es un gobierno enfrascado en temas menores, en revisar la historia reciente de los jujeños como si ese artilugio registrase un solo antecedente en el mundo de cambiar la realidad de los ciudadanos y ciudadanas. Por algo los que armaron la republica dejaron esas cuitas en manos de un poder que no es el Ejecutivo, al que le ordenaron se despreocupe del pasado y se dedique a ordenar el presente y planificar el futuro, cosa que el modernizador Morales aun no empezó a hacer.
En 1939 el filósofo español Jose Ortega y Gasset nos decía “¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!”. La elocuente incitación se completaba con el “déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcicismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que daría este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas, directamente y sin más”.
El grito sordo, y verdadero mensaje de las urnas del año 2015 pasa mas por un cambio que proyecte a Jujuy al siglo XXI que a re vivir la magia de los relatos y resolver la conflictividad social y la falta de respuestas al subdesarrollo mental y material mediante ordalías y cazas de brujas que nos devuelvan a la Edad Media.