En Occidente el clima político exhibe anomalías que en algunos casos son extravagancias. La elección de un Papa venido del Fin del Mundo, el Brexit por el que Gran Bretaña debe pensar otra vez encerrada en un destino insular separado de Europa, el Avance de Podemos sobre el socialismo en Galicia, la dura derrota de Merkel en distritos claves, el triunfo del outsider Macri en nuestro país y de Vidal y Morales como gobernadores imponiéndose a la invencible maquinaria electoral peronista, la victoria de la oposición a Matteo Renzi en el referéndum italiano, el triunfo del «no» en el plebiscito de Colombia por la paz y la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.
En este ciclo de rarezas puede inscribirse el surgimiento de las aspiraciones de convertir al hijo dilecto del linaje Urtubey en líder regional con la proyección nacional que esta trae aparejada. Rumor que se escucha fuerte en los últimos meses en ámbitos políticos de la capital salteña. Es lo impensado por cuanto los análisis se encargan de promover dilemas porteños para el turno electoral 2019, el ejemplo mas claro fue 2015 donde los tres formulas mas votadas fueron encabezadas por Macri, Scioli y Massa.
Esta movida, la de un candidato fuerte y competitivo del interior del pais, debe ser contextualizada para ser abordada en diferentes notas que sucederán a la presente.
La principal particularidad a destacar es la estructura clánica del sistema político salteño en el que priman las alianzas entre grupos familiares poderosos. La gobernación Urtubey se da tras el enfrentamiento entre las familias poseedoras de medios de comunicación, los Romero y los Urtubey. También que no cualquier miembro del clan es ofrecido para ocupar posiciones de poder.
Decía Otto Pinto que “tradicionalmente en Salta las familias trataron de prolongar su poder preocupándose de formar a sus miembros de tal manera que tuvieran una legitimidad tal para así facilitarles el acceso al poder político y la transición familiar así se viera garantizada. En esto eran cuidadosos en la imagen y la transmisión de valores que los herederos trasladaban eficazmente. Pocas veces la imposición familiar se daba sin una cuidadosa legitimación del sucesor que lo vuelva aceptable al público” y la familia Urtubey preparó a Juan Manuel para suceder a Güemes, consolidado la dinastía va por la presidencia del país y lo primero que necesita es convertirlo en referente político del Norte Grande argentino.
En las últimas horas un grueso error de cálculo del macrismo, que habilitó el proyecto de modificación al Impuesto Ganancias para ser tratado en el periodo parlamentario de sesiones extraordinarias sin chequear si tenían o no mayoría para imponer su voluntad, trabó la negociación parlamentaria y puso a Urtubey en el centro de la escena, compitiendo con Sergio Massa y terminando de hundir, entre ambos, al kirchnerismo como cara visible del peronismo.
Massa hizo posible el tratamiento de la iniciativa en Diputados bajo la consigna “el salario no es ganancia” y Urtubey esperó pacientemente su llegada al Senado. En la Cámara alta el salteño se convirtió en el árbitro de la situación y en cierta forma una estrella. A la Revista Noticias de Buenos Aires le comentó: “Se discutió la ley en términos de poder, no se buscaron consensos, que es lo que necesitábamos” y quedó parado en la vereda de los pocos opositores responsables. Los legisladores y el núcleo de Gobernadores lucidos del peronismo y fuerzas provinciales lo eligieron tácitamente como portavoz.
Para la prensa nacional es un halcón en lo que han llamado la mini-liga de gobernadores. Se trata de los jefes provinciales que integran la llamada «miniliga», encabezada por el salteño Juan Manuel Urtubey, el cordobés Juan Schiaretti, el sanjuanino Sergio Uñac. el gobernador del Chaco, Domingo Peppo, su par de Entre Ríos Gustavo Bordet, Rosana Bertone, gobernadora de Tierra del Fuego; Sergio Casas, de La Rioja; Hugo Passalacqua, de Misiones, y hasta el socialista Miguel Lifschitz, de Santa Fe. Omar Gutiérrez, del partido provincial MPN de Neuquén y el ex frepasista Alberto Weretilneck, de Río Negro.
Urtubey necesita consolidarse como líder regional y lo hará durante los primeros meses de 2017, aprovechando la elección de medio término. En su provincia competirá con el massismo y el macrismo, y se asegurará que los problemas no le falten a las intendencias de estas dos fuerzas.
En Jujuy terciará, por el momento le conviene más que Morales siga poniéndole el pie encima a Haquim hasta que este termine desgastado y reprobado por peronistas y radicales. La UCR no podrá contener mas tiempo las internas propias y las de la alianza CAMBIEMOS (José Cano y el Plan Belgrano están siendo devorados por los porteños del PRO) y si eso no se produce naturalmente colaborará para que suceda. El crecimiento del PRO jujeño será una buena noticia, en tanto le pone límites al crecimiento de Morales, así que “ayudará” a esa fuerza a hincharse lo más posible. En el peronismo confía en el tándem Guillermo Snopek-Hector Tentor que en Buenos Aires se abrieron a principios del año del bloque FPV que los condicionaba a condenar la detención de Milagro Salas, una cuestión que no cuenta con apoyo popular en el terruño y que sienten los aleja del camino que los lleve de vuelta al poder en la provincia y se sumaron al Bloque Justicialista que huele a urtubeismo.
En Tucumán tiene un grupo de Intendentes que puede acompañarlo en cualquier batalla pero se espera que el bloque hegemónico peronista encabezado por Manzur/Alperovich más temprano que tarde se allane a su “conducción” regional y el efecto cascada de este acontecimiento le ponga a disposición al bederismo riojano y el resto del Norte Grande.
Esta es la fotografia de una información que está en pleno desarrollo… avanzaremos en los próximos dias