La intervención del PJ de Jujuy dispuesta por la Mesa Nacional del PJ amenaza con alterar el panorama politico jujeño, no solo dentro del universo de tribus justicialistas en que hoy está fragmentado el peronismo local, sino también con respecto a las tensiones internas de la coalición de gobierno que encarna el dueto Morales-Haquim.
La paradoja que enfrenta Gerardo Morales es que mientras Cambiemos asume giros autoritarios en su gestión (la intervención de los municipios, la persistencia en la detención de Milagro Sala que afecta la figura nacional de Macri), la intervención del PJ pretende sembrar un punto de partida institucional para reordenar al peronismo. La decisión de Gioja también fuerza a modificar la posición de Haquim: el interventor Jaque tiene a su alcance la posibilidad de operar una cohesión del PJ que lo unifique como eje opositor a Morales y obligue a Haquim a recostarse sobre el nucleo UCR de Cambiemos y debilite la posición «oficialista» pero pendular que el Frente Renovador deberá encarar para ganar poder en las legislativas de 2017.
Es evidente que la intervención Jaque tiene misiones complejas pero imperativas: una de ellas es atenuar y disolver la visión que gran parte de la sociedad jujeña tiene del PJ como una franquicia fellnerista. Otra, tender puentes entre todos los sectores del peronismo que no tienen vinculación con Haquim ni simpatizan con Sala, pero que se vieron excluidos de los lugares de poder y militancia durante la hegemonía de Fellner. En ese sentido, no conviene que la intervención sea solo festejada por el fellnerismo (Liliana, Rivarola) sino que exprese a sectores peronistas con disidencias como la dupla Guillermo Snopek-Hector Olindo Tentor (integrantes a nivel nacional del Bloque Justicialista) y otros grupos peronistas, como los sectores juveniles de origen kirchnerista, que no tienen nada que ver con Milagro Sala.
El objetivo de la conducción nacional del PJ es claro: a través de la intervención busca cambiar el eje de la confrontación opositora de Morales y Haquim que pega al PJ Jujuy con Milagro Sala. ¿Podrán Jaque y los dirigentes que apoyan la intervención vulnerar esta «grieta» y cambiar una logica confrontativa que hasta ahora se ha visto eficaz para dividir y someter al peronismo? Es una pregunta central, porque Haquim, hábil declarante, ya ha atacado al flamante interventor al ritmo de ese clivaje, acusandolo de «tupaquero».
La intervención tiene por delante, también, una purificación institucional del peronismo jujeño que permita expresar una acción política que cumpla con la decisión popular que arrojaron las urnas: que el PJ jujeño fue elegido para ser la oposición institucional al gobierno de Morales.
Todavía queda por ver cómo se va a desarrollar la partida; como van a pesar localmente las opiniones de organismo internacionales de derechos humanos sobre la detención de Sala, cuales son los límites del decisionismo del gobernador Morales, y cual es la posición de un PJ todavía balcanizado que está obligado a ocupar el centro de la oposición y al mismo tiempo desplazar a Sala del escenario politico. La intervención del PJ agrega un jugador de peso en la política jujeña.